Quot ordena lo que hoy haces de memoria, en papel y en Excel, pero con los números correctos. Este es el recorrido completo, y por qué el precio que sale es realmente correcto.
Al principio configuras tus baños: tipo químico, eficiencia catódica (incluso medida sobre tus propias piezas reales), voltaje típico y aditivos. Conectas las cotizaciones de metales en directo y, donde haga falta, tu lista de precios. A partir de ahí Quot conoce tus procesos: te indica tiempos y amperios en el rectificador para cada lote y cuánto metal queda en la cuba.
Eliges la forma de la pieza (Quot calcula la superficie), apilas las capas de tratamiento con su espesor, indicas cuántas piezas. Quot aplica las cotizaciones del día y calcula materia prima, energía y aditivos del baño, mientras tú añades mano de obra, IVA y tu margen. Si una pieza se repite a menudo, la guardas y la recuperas en un instante.
Generas el PDF profesional con tus datos y logo, o el enlace para el cliente que puedes enviar incluso por WhatsApp. El cliente lo abre sin registrarse, acepta o rechaza con un toque, y tú ves cuándo lo ha visto y qué ha decidido. A partir de ahí sigues el pedido por estados, del borrador a la entrega, registras el balance real con las pesadas reales y el historial lo guarda todo: recalculas a las cotizaciones de hoy, duplicas y exportas.
Tres principios físicos que las hojas de cálculo caseras hacen mal, y que en Quot son el corazón del motor de precios.
El peso del metal depositado depende de la densidad real de cada metal: una constante física. Es el error más común de las hojas caseras, que subestiman los metales preciosos hasta de 3 a 10 veces y te comen el margen sin que te des cuenta.
La carga eléctrica necesaria depende solo del depósito: espesor, superficie y densidad. Los amperios cambian solo el tiempo, los voltios solo la energía. Por eso los tiempos que Quot muestra coinciden con los de tu rectificador.
Con los metales preciosos rige la convención "metal aparte": el precio sigue al spot. Quot lo digitaliza. El presupuesto indexado se ajusta a la cotización del día hasta que el cliente firma, luego se bloquea. Nunca presupuestas oro viejo.
Mandas un presupuesto indexado el lunes. El cliente lo abre el jueves, cuando el oro ya ha subido. Con un Excel, ese margen lo habrías perdido tú. Con Quot, al reabrirlo el portal del cliente recalcula automáticamente solo la materia prima a la cotización del día (la energía y la mano de obra quedan como estaban) y recalcula el total conservando IVA y margen.
Cuando el cliente acepta, ese precio se congela: la cifra firmada es exactamente la que vio. Sin más llamadas de "perdona, el oro ha cambiado".
Todo esto sin una sola llamada extra a las cotizaciones de metales: el portal lee los precios ya en caché, así que es instantáneo y a coste cero. Y cuando el cliente acepta, desde el plan Opus llevas el presupuesto a tu programa de gestión (Fatture in Cloud, Fattura24 o Danea) sin reintroducir una sola línea.
Te registras tú mismo en pocos minutos: verificamos en los registros mercantiles que tu actividad es un taller de galvanoplastia y el acceso es inmediato, 7 días de prueba con tus datos reales, sin tarjeta de crédito. Si lo prefieres, también te hacemos una demo guiada.