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Precios

La lista de precios de tratamientos galvánicos: cómoda, hasta que te das cuenta de lo que cuesta

Todo taller tiene una: la lista de precios. Es cómoda, da una respuesta al momento, evita rehacer las cuentas. Pero en galvanoplastia una lista parada es una pérdida silenciosa: el metal se mueve cada día, las piezas nunca son iguales, y el precio escrito hace seis meses trabaja en tu contra.

Quien busca una lista de precios de tratamientos galvánicos suele querer una sola cosa: una tabla con dorado, niquelado, rodiado y una cifra al lado. El problema es que esa tabla, en este oficio, no puede existir de forma honesta. O mejor dicho: puede existir, pero envejece desde el día siguiente. Y el taller que sigue usándola paga la diferencia sin verla nunca en una factura.

No es una cuestión teórica. Es la mecánica misma de la lista de precios la que en galvanoplastia no se sostiene, por dos motivos muy concretos.

Primero: el metal se mueve, la lista no

Una parte importante del coste de un tratamiento con preciosos es el metal depositado. Y el metal tiene un precio que cambia cada día: el oro, el rodio o el paladio de hoy no son los de cuando imprimiste la lista. Si la cotización sube y tu precio se queda quieto, la diferencia sale de tu margen, en silencio, lote tras lote. Si baja, estás fuera de mercado sin saberlo y los trabajos se van a quien actualizó antes que tú.

El punto incómodo es la asimetría: cuando el metal sube, el cliente no te llama para decirte que estás perdiendo, se embolsa el descuento y calla. Te das cuenta a fin de año, cuando las cuentas cuadran menos de lo que el trabajo hecho haría esperar. También hemos escrito sobre ello a propósito del precio del oro y el margen: el precio que envejece es la forma más común de regalar metal.

Segundo: la lista no ve la pieza

La lista razona por categorías: "dorado de minutería", "rodiado medio", "niquelado al kilo". Pero el coste real de un tratamiento depende de la pieza: cuánta superficie tiene, qué espesor pide el cliente, cuántas capas hacen falta, cuántas piezas tiene el lote. Dos trabajos que en la lista están en la misma línea pueden tener costes reales lejísimos el uno del otro.

El resultado es el subsidio cruzado: en los trabajos "ligeros" eres caro y los pierdes, en los trabajos "pesados" eres barato y los ganas. Lástima que ganar los trabajos infravalorados no sea una buena noticia: significa que tu lista selecciona exactamente a los clientes con los que ganas menos, o nada.

"Ya la actualizo de vez en cuando" no funciona

La defensa clásica es la actualización periódica. En la práctica, actualizar la lista es un trabajo que nadie quiere hacer: hay que decidir cuándo, cuánto, en qué partidas, y luego comunicárselo a los clientes, que nunca lo celebran. Así que se aplaza. Y cada mes de aplazamiento es un mes en que los presupuestos salen con el precio viejo.

Y está el caso peor: el presupuesto enviado con la lista recién actualizada que se queda abierto semanas antes de la firma. Mientras tanto el metal se ha movido otra vez. La lista era correcta el día del envío y errónea el día de la aceptación, que es el único que cuenta.

La alternativa: el precio vivo

La solución no es actualizar la lista más a menudo. Es cambiar de lógica: el precio de un tratamiento se construye sobre la pieza y se engancha a la cotización del día, no se pesca de una tabla. Para los preciosos existe desde siempre la convención correcta, el metal aparte con precio indexado: la parte del metal sigue al mercado hasta que el cliente firma, y entonces se bloquea. Transparente para él, protector para ti.

Hacerlo a mano, para cada presupuesto, es el motivo por el que nadie lo hace: habría que recalcular cada vez. Es exactamente el trabajo que una herramienta de presupuestación hace sola. Quot, por ejemplo, pone precio a cada pieza con la cotización del momento y, si eliges la cláusula indexada, ajusta el presupuesto hasta la firma y luego lo congela: la lista ya no envejece, porque ya no hay una lista parada, hay un precio vivo. Si quieres ver cómo funciona con tus tratamientos, la prueba de 7 días es gratuita y bastan unos minutos.

Fija el precio justo, sin hacer cálculos a mano.

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